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lunes, 18 de junio de 2007

La parodia de Meche

En 15 días vuelve a recuperar la confianza que le había perdido a Cevasco.


Las bancadas decidieron salvarle la cabeza – de turco – a Cevasco: solo lo sancionaron con 15 días de suspensión sin goce de haber por haber realizado un cabildeo a favor de la candidatura al TC de su ‘pataza’ José Ríos. ¿Dónde quedó toda la indignación que Meche Cabanillas paseó por cuanto set de radio y televisión visitó en los últimos días, para decirse traicionada y llamar a Cevasco poco más que desleal, por haberle ocultado que sabía de la comilona de Ríos con lo más selecto de la cosa nostra fujimontesinista? ¿Y la confianza que decía haber perdido en el oficial mayor del Congreso? Mínimo, que nos explique cómo hará para recuperarla en un par de semanas.

Todo fue una parodia orquestada por Meche para sacudirse del rol protagónico que tuvo en este chongo de mal gusto. O es que, acaso, alguien se tragó el cuentazo ese de que ‘es mi hombre de confianza pero yo no sé nada’ que Meche nos contó con tanta convicción. Puede que no haya sabido que el almuerzo del restaurante Fiesta quedó registrado en la cámara de Óscar Medrano, y que la presionaron para forzar la votación antes de que el escándalo estalle en la prensa, como parte de una de esas muestras de fraternidad entre compañeros apristas, porque – como la misma Meche dice – si lo hubiera sabido no iba a ser “imbécil para quemarme como un bonzo”. Total, la popularidad de Meche parecía impermeable a los escándalos de los otorongos y ya empezaban a decir que era presidenciable.

Pero es difícil creer que el patrocinio a favor de Ríos que hicieron Cevasco y David Barturén, un asesor de prensa que suele acompañar a Cabanillas a las entrevistas en radio y televisión, fue por cuenta propia y a espaldas de la presidenta del Congreso. Cevasco la sacó barata al final: puso su cargo a dispocisión, se dio golpes de pecho por su 'error' y dejó que Meche lo zarandeará a su gustó en público para que, al final, juácate, se tome un merecido y reparador descanso de 15 días.

Es una burla inaceptable

¿De qué se reirán con tantas ganas?


Si alguien pensó que se iba a corregir ese chanchullo originado por la votación amañada en el Congreso para la elección de magistrados del Tribunal Constitucional, donde primó la repartija política, se equivocó. Si alguien albergaba la esperanza de que quedara, en algún recoveco perdido del Legislativo, una última reserva de moral y decencia política, se equivocó doblemente.

La Junta de Portavoces decidió anular solo la votación que ungió como magistrado del TC a Javier Ríos, candidato patrocinado por el Apra y contertulio de Agustín Mantilla y Óscar López Meneses, ex brazo derecho de Montesinos. Pero avaló todo el proceso de selección y evaluación – a estas alturas resulta un eufemismo llamarlo así – de candidatos que realizó la comisión Pastor, el cual careció, desde el inicio, de transparencia y seriedad. Ahora ya sabemos por qué.

Es decir, ahora los otorongos tendrán que elegir un nuevo cuarteto de entre los 16 candidatos finalistas de Aurelio Pastor y compañía, de quienes – ¡oh sorpresa! – se conoce poco y nada, y menos aún los puntajes que obtuvieron en la ¿evaluación? curricular y la entrevista personal, los dos rubros en los que fueron 'evaluados'. Resulta que el buen Pastor ha dicho que los resultados que obtuvieron los 17 primeros aspirantes al TC, que publicó El Comercio, no son ciertos, que son apócrifos.

La periodista Cecilia Valenzuela, según lo contó ella misma en su programa, le pidió a Pastor, entonces, que tuviera la amabilidad de alcanzarle los puntajes verdaderos. Pero Pastor le salió con una pendejada de aquellas: le dijo que no habían resultados de los primeros 20 candidatos y que si quería le podía dar los puntajes alcanzados por quienes quedaron entre los puestos 21 y 72. Esa es la farsa que la mayoría de bancadas – salvo la nacionalista y fujimorista que se abstuvieron – apoyó al anular solo la votación pero no todo el proceso.

jueves, 14 de junio de 2007

La gran bacanal

LA MESA NOSTRA: 1) Agustín Mantilla; 2) Óscar López Meneses ; 3) General del Ejército en actividad Roberto Vértiz 4) Javier Ríos; 5) Comandante EP en actividad José ‘Chino’ Cuadra; 6) Jorge Luis Mantilla. (Foto: Caretas)

Lo que se come (y habla) en público no es lo mismo que lo que se cocina en privado. Esa parece ser la línea de acción del Gobierno: la famosa escopeta de dos cañones. Y las dudas crecen luego de que se conociera la reunión non sancta que el martes 12 de junio tuvieron en un ambiente privado de un conocido restaurante miraflorino Agustín Mantilla (no necesita presentación), su hermano, Óscar López Meneses (ex testaferro y brazo derecho de Montesinos), dos militares y Javier Ríos Castillo, en ese momento uno de los candidatos finalistas al Tribunal Constitucional y quien fuera, un día después (el miércoles 13), electo por el Congreso, con votos apristas y fujimoristas, para ocupar una plaza de magistrado de ese organismo, en una elección hecha al ‘caballazo’ y cuestionada por sectores de la oposición, que denunciaron un copamiento aprista en el tribunal. ¿Fue la extradición de Fujimori el plato central de la comilona?.

La difusión en los medios de comunicación de este cónclave generó tal revuelo y escándalo que obligó al Congreso, un día después de elegir a los cuatro nuevos miembros del tribunal, a dar marcha atrás y dejar sin efecto la designación de Ríos Castillo, quien, a su vez, se vio obligado a renunciar al cargo, pese a que había negado sus vínculos con Mantilla y el fujimorismo. Esto quizás explique el manto de secretismo y mediocridad con que la comisión del parlamento encargada de evaluar a los candidatos al TC, presidida por el aprista Aurelio Pastor, llevó a cabo su trabajo. No se conoció la terna final de candidatos que se iba a presentar al Pleno hasta el momento mismo en que se votó y eligió, sin previo debate, a los cuatro nuevos magistrados. Castillo ya fue desembarcado, pero aún hay dudas entre los otros nuevos miembros, especialmente en el caso de Vladimir Paz de la Barra.

Ahora se entiende un poquito mejor por qué tanto celo de Pastor, pese a los públicos pedidos para que hiciera más transparente el proceso de selección. Es que los elegidos no eran los mejores, pero sí los más afines para los intereses políticos de los partidos, cuyas bancadas son finalmente las que los eligen. Hacer transparente la elección era desnudar las miserias de los elegidos por cada grupo político. Ríos Castillo no solo almuerza con lo más graneado de ‘la cosa nostra’ del país, también fue acusado de defraudación tributaria pero absuelto por un tribunal integrado por el ‘Chino’ Rodríguez Medrano; Paz de la Barra estuvo inmerso en un proceso judicial por haber extraviado, cuando era juez, el expediente del narco colombiano Evaristo Porras, alías ‘Papá Doc’. Del resto – Luis Alarcón Quintana, militante aprista hasta hace dos años, y Gerardo Eto Cruz – no se conoce mucho.

Le llegó la hora a Fujimori

Luego del pronunciamiento a favor de la extradición de Alberto Fujimori de la fiscal suprema de Chile, Mónica Maldonado – para quien las pruebas contra el prófugo son “contundentes” – , el camino de regreso al Perú del extraditable, a seis años y medio de su fuga del país en busca de impunidad, parece estar más cerca que nunca. Esto pese a que los fujimoristas minimicen el hecho y aseguren que una opinión fiscal no es vinculante, pero ellos están concientes de que es muy posible que la Corte Suprema chilena emita su fallo en el mismo sentido, y lo ratifique en segunda instancia. A fines de este año habría definiciones. Así que deberíamos empezar los preparativos para recibir un 2008 más movido que las costas indonesas.

De modo que la suerte del extraditable ya parece echada y su regreso al Perú inminente, aunque, claro, con el Chino nunca se sabe; ya ha demostrado sus habilidades de Houdini, el famoso escapista de origen judío. No sé sabe si vendrá esposado y en traje a rayas, eso es finalmente morbo. Lo importante es que venga, se le juzgue y condene por los crímenes que cometió, lo que será bastante complicado, porque el japonés no está solo en el Perú: tiene una bancada de parlamentarios que peleará por su impunidad; cuenta con nexos importantes en el Poder Judicial dispuestos a ayudarlo; y goza, inexplicablemente, de un considerable apoyo popular, como todos los dictadores, si no acuérdense de lo que pasó en Chile tras la muerte de Pinochet. Todo esto – agárrate Catalina – asegura un revuelo de proporciones en el país.

Por todo ello creo que el asunto es complicadísimo. Y si a esto le sumamos el silencio oprobioso de Alan García y el resto de autoridades del Ejecutivo, el panorama se ensombrece aun más. Parece que García se olvida que es el jefe del Estado, que representa a todos los peruanos que fuimos víctimas de Fujimori, Montesinos y el resto de sus secuaces. Por lo tanto, creo que no cabe aquello de que no habla porque no quiere politizar el tema. El juicio a Fujimori es político, el Estado es el agraviado y parte demandante del proceso. No sé si calla porque realmente cree que es lo mejor para el juicio de extradición o porque, efectivamente, hay una componenda que busca darle impunidad a Fujimori como se dice cada vez con más frecuencia. El tiempo lo dirá.

Esta es quizás la misma duda que tienen los medios de comunicación. Por ello pienso que es una buena decisión no hacer escarnio de Fujimori, no caer en el sansacionalismo de mostrarlo en portadas esposado y en traje a rayas (ganas no faltan), para no polarizar el país. Esto no significa que, a través de los editoriales y columnas de opinión, los medios recuerden y condenen los crímenes que cometió Fujimori, por lo cuales debe ser sancionado con severidad. Creo, además, que si el prófugo regresa y va preso, se va a convertir en una especie de héroe no solo para los fujimoristas sino también para tantos otros que tienen un buen recuerdo de él. Y cuando salga – juácate –, nada ni nadie va a impedir que vuelva a ser presidente. Otra sería la historia si recibe la condena que merece por violaciones a los derechos humanos, que es de 35 años de cárcel y sin beneficios. Pero nada garantiza que eso vaya a pasar.

jueves, 24 de mayo de 2007

Deporte oficial

Julio Jara Ladrón de Guevara– ¡vaya apellidito! – es el nuevo jefe de la Empresa Nacional de la Coca (Enaco), la única entidad encargada de comercializar la hoja de coca y sus derivados (legales, por supuesto) en todo el país. El problema es que este señor, aprista de corazón y filiación, ex prefecto del Cusco y ex diputado (1990-1992), no tiene antecedentes sino un prontuario: fue acusado en 1992 por la empresa que hoy preside, cuando la dirigió por primera vez, de malversar 500 mil dólares para financiar su campaña al Congreso, tal como lo denunció Perú.21.

Vemos, pues, que en el gobierno aprista se ha convertido en todo un deporte oficial nombrar a gente cuestionada al frente de entidades y organismos importantes del Estado, y, de paso, ganarse problemas innecesarios – y luego desperdiciar tiempo y energías en justificar sus torpezas –, como si no fuera suficiente, en menos de 10 meses en el poder, con las metidas de pata en los casos de Carlos Arana, Benedicto Jiménez, Alberto Pandolfi, el marino Chanduví, entre otros.

Pero volviendo al señor Ladrón de Guevara, vemos que haber usado recursos el Estado para fines particulares no es su única carta de presentación. También fue sentenciado por la justicia dos veces por difamación: La primera vez por haber publicado – cuando era director del diario/pasquín El Comercio de Cusco – que un profesor de la Escuela de Bellas Artes de Cusco acosaba sexualmente a sus alumnas y, la segunda, por sostener que un ex funcionario del gobierno regional había estafado a 42 comunidades campesinas. Y por si fuera poco, su legajo está adornado por haber sido el viceministro de Agustín Mantilla en la cartera del Interior, nada menos que cuando surgió el comando Rodrigo Franco, durante el primer gobierno aprista.

Hasta el momento, y pese a los cuestionamientos públicos, el hombre sigue inamovible sin que nadie del gobierno diga esta boca es mía, ni siquiera han salido a decir, con los reflejos que han demostrado tener en otras embarradas, ‘fue un error político’, ‘no conocíamos sus antecedentes - ¡acaso alguien se acuerda de lo que hizo hace 15 años!, qué tal raza –. Ladrón de Guevara fue nombrado, por recomendación de ‘Chiquitín’ Salazar, el viernes pasado. Va a cumplir una semana como funcionario, todo un récord respecto de los casos antes mencionados.

lunes, 7 de mayo de 2007

Yo no me ‘sicoseo’ (con 'sicosociales')

Claro, cómo se va a ‘sicosear’ el presidente García si las versiones sobre un supuesto atentado contra su vida a manos del MRTA y las FARC de Colombia – y quizás Al Qaeda – son tan verosímiles como los buenos deseos de Gisela para que el programa de Magaly siga teniendo éxito.

Esta noticia tiene todos los olores y sabores de las movidas destinadas a distraer la atención de la gente y la prensa cuando el país atraviesa una etapa de convulsión social y el gobierno aprista anda entrampado en sus propias torpezas. Y para hacerlo usa a los medios de comunicación con los que mejor se lleva, que presentan información ‘exclusiva’ basada en reveladores informes de ‘inteligencia’ que seguramente algún personaje oscuro del régimen les ‘filtró’. (ver pepitaspuntocom, que hace un buen cuadro por cuadro de la situación).

Esto fue lo que pasó, por ejemplo, el último domingo con el ‘reportaje’ de Panorama, programa del canal de Genaro Delgado Parker, el camaleónico socio del ministro aprista Hernán Garrido Lecca, que ahora está buscando reacomodarse con el actual gobierno (como lo hizo con Toledo) no solo para evitar perder la administración de Panamericana sino también para pasar piola con la millonaria ‘arruga’ que tiene con el Estado por concepto de impuestos.

La fórmula adormecedora utilizada tiene una buena combinación: por un lado propala la siempre comercial información sobre una amenaza de muerte al presidente y, por el otro, atiza los viejos traumas de una población golpeada por más de dos décadas de terror al advertir que los terrucos de Sendero Luminoso se han rearmado, resurgido y convertido en una amenaza nacional, justo cuando EEUU, en su informe sobre terrorismo global, dice que la alianza entre senderistas y narcos se ha fortalecido en las zonas cocaleras. Ante un escenario así ¿Qué importa que la mitad de regiones y los cocaleros tengan contra las cuerdas al gobierno o que se nombre a Pandolfis yAranas o que la Marina venda información clasificada, entre otros “errores políticos”?

¿Y cómo reaccionó el 'tribunero' Alan García ante el ‘inminente’ peligro que corre su vida? Envalentonado, un machomen de la política nacional: "A mí no me 'sicosea' nadie. Soy mayorcito y tengo años en la política como para que me 'sicosee' una información. Yo sé cómo son las cosas, conozco mi tierra, conozco mi pueblo, conozco cómo actúan hasta las malas personas y por consiguiente no me 'sicoseo'", dijo el mandatario pero curiosamente no descalificó tal versión periodística, como sí lo hizo el ministro de Defensa, que la calificó de “falsa y exagerada”, lo que no hace sino confirmar la marca puramente aprista en todo este asunto, lejana de los funcionarios decentes que no son del partido de gobierno, como Allan Wagner.

jueves, 3 de mayo de 2007

Los fantasmas del Gobierno

Están desconcertados: apagan un incendio y se inicia otro, casi de inmediato, y no saben – o dicen no saber – por qué. Y el primer bombero del país, Jorge del Castillo, ensaya una respuesta: una ‘mano negra’ está atizando el fuego. Por razones políticas, encima. ¡Qué mezquindad, señores, con un gobierno que en casi nueves meses está conduciendo el Perú de maravilla!

Pero parece que Del Castillo no es el único que está viendo fantasmas cuando al afirma que detrás de las protestas sociales en el interior (Huánuco, Piura, Loreto, Cusco y el paro minero) no solo estarían el narcotráfico y sus socios los senderistas sino también otras fuerzas interesadas en que la convulsión se extienda y prolongue, sino también el vocero de la bancada aprista, Javier Velásquez Quesquén, que decidió convertirse en el principal relacionista público del humalismo: “Humala está buscando impulsar los movimientos violentistas, el desorden en el país, para echarle barro a los logros del Gobierno", ha dicho el perspicaz Velásquez, sobredimensionando al máximo un poder de convocatoria que ya quisiera tener el seudonacionalista y, de paso, contradiciendo al mismo Del Castillo que hace unas semanas, en tono burlón, afirmaba que la marcha 'nacionalista' en la frontera con Chile, que Humala convocó, fue un completo fracaso.

De esta manera los apristas quieren dorar la píldora y minimizar el problema. Pero es una bomba de tiempo que nos puede (volver) a explotar en la cara porque muchos de los reclamos de las provincias son justos y cada vez parecen más convencidas de hacernos entender, por las buenas o por las malas, que llegó el momento de que se les deje de mirar con indeferencia. Lamentablemente, también se dieron cuenta de que causando zozobra y violencia pueden hacerse escuchar más y mejor, y que la autoridad no tiene autoridad moral para decirles que respeten la ley y los derechos de los demás.

En la mayoría de zonas rurales del interior, sus habitantes viven en la más absoluta miseria y sus protestas son producto de problemas no resueltos ni ahora ni antes. Y que cada vez se habla y destaca que la economía peruana crece en promedio 8%, que estamos rebosantes de dinero, que las reservas andan por los 19,000 millones de dólares o que el Perú es “un ejemplo de democracia y desarrollo”, como dijo Alan García el Día del Trabajo, estos compatriotas no pueden sino indignarse cuando saben muy bien que hay un Estado que nunca se preocupó por proporcionarles lo mínimo indispensable: salud, educación, infraestructura, justicia. Sin esto nunca se podrán enganchar al progreso, que aún sigue siendo para unos pocos.

El Gobierno está en inmejorable posición para empezar a cambiar esta situación – si es que queremos paz social en el futuro cercano – pero será muy difícil que lo pueda hacer si es que anda tan enredado y de bandazo en bandazo con sus propias torpezas o simples “errores políticos”, como llaman los apristas a las compras sobrevaloradas de patrulleros, material educativo y ambulancias, a los nombramientos indebidos de Pandolfi, Carlos Arana y Benedicto Jiménez, la compra de líneas editoriales de medios de prensa, la venta de información clasificada de la Marina a empresas privadas y otros casos más por ahí. Hasta ahora la economía ha resistido los embates de estos desaguisados políticos y la convulsión social, pero no es un escenario que resista mucho más.

miércoles, 25 de abril de 2007

Humala en (contra) campaña

Alucinado, desubicado y borroso ex candidato presidencial.

Qué duda cabe: este comandante ya perdió el juicio y no precisamente el que tiene por el tema de Madre Mía o el ‘Andahuaylazo’. Ha perdido la perspectiva, el sentido común y la sensatez a tal punto que muchos nos preguntamos – y asustamos – ¿cómo este señor estuvo cerca de ser presidente del Perú?. Tal vez sea lo único que le terminemos por agradecer a Alan García.

Resulta que el comanche anunció que una delegación de congresistas de su agrupación (el ¿Partido Nacionalista Peruano?) viajará en los próximos días a Washington para convencer a sus pares estadounidenses de no aprobar el TLC que se negoció con el Perú, y cuya ratificación aún esta en veremos en el Capitolio pero con buenas perspectivas de que el asunto se destrabe este fin de semana. ¿Y por qué fomenta semejante tontería? Le tinka que ese acuerdo no es bueno para el país, aunque no sepa explicar bien por qué, y también porque – dice – "es rechazado por un 47.7% del electorado". En su concepción nacionalista, esa ¿ideología? abstracta y esencialmente política que busca levantar fronteras de hierro y encerrarnos en cuatro paredes, el TLC nos terminará por hundir en el subdesarrollo. Creo que el nacionalismo, como el patriotismo, es un sentimiento generoso, de amor al terruño, a tu gente, a tu memoria y a tu pasado, y no una forma de distinguirse de los demás ni alislarse del mundo y partirlo en dos: nosotros y los otros. Al menos de mi parte lo entiendo y siento de esa manera.

Uno puede estar a favor o en contra de algo, pero el debate se hace en base a ideas y argumentos, y si se es incapaz de hacerse escuchar y entender, bueno, a prepararse mejor para la próxima, que de improvisados ya estamos cansados. El rollo anti-TLC de Humala es conocido, y no le sirvió para ganar adhesiones en la campaña (algo que sí supo hacer García, aunque con una posición no tan radical sino ambigua a la que se debe, en gran parte, que este pacto comercial ahora esté en el limbo). ¡El ridículo que hará si realmente lo hace!. El ser peruano es un privilegio que muchos no merecen. ¿A Humala no lo que querrán nacionalizar venezolano, boliviano o ecuatoriano? No creo, no son tontos, aunque ahora parezcan confundidos, y me resisto a creer eso de que 'cada país tiene el presidente que se merece'.

Esta actitud denota, además, la desesperación que tiene por recuperar terreno, alguito de ese inmenso capital político que en su momento tuvo – y que ya perdió por méritos propios – gracias al descontento y entendible resentimiento de millones de peruanos olvidados de las zonas más pobres del país, convirtiéndolo en el ‘cuco’ del stablishment, y cuyo espacio ha sido copado, al menos de momento, por otros líderes/caudillos del interior que ganaron los últimos comicios regionales, provinciales y distritales. Acuérdense que hace poquito ya demostró la 'angurria' de protagonismo que tiene cuando fomentó una inoportuna marcha en la frontera con Chile.

martes, 10 de abril de 2007

La mermelada engorda, ministro

Robusto ministro es fan nº1 de Vladimiro.

Mientras Alan García no tiene el menor reparo en demostrar la fascinación que ejerce sobre él el estilo de gobierno de Fujimori – autoritarismo, economía de mercado y populismo sectorial – y lo copia casi rajatabla, su mofletudo ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca, se preguntaba por qué no puede, entonces, él también exteriorizar su admiración por los métodos de Vladimiro Montesinos. Y lo hizo: contrató – con concha y pana – los especialísimos servicios de Montecristo Editores, la empresa que edita los diarios La Razon, El Chino y El Men, para que destaque – así no haya nada que destacar –, a través de sus contenidos periodísticos, la labor del Ministerio de Vivienda y, de refilón, le meta palo, difame y desprestigie a los críticos del gordinflón.

Claro, Garrido Lecca ya salió a decir que él no tenía la más mínima idea de que su despacho, con el dinero de todos nosotros, le pagó 19 mil soles mensuales, por tres meses, a estos diarios para que le hagan la patería (o cherrys o mermelada, igual da), y ya cortó cabezas y armó el show de siempre para pasar piola: investigaciones por aquí y por allá, pidió la intervención de la Contraloría, juró y rejuró que dará con los responsables, caiga quien caiga. Ojo, no se ha contratado publicidad, que es perfectamente lícito (aunque discutible si se hace en pasquines como estos), sino se ha comprado contenidos con dinero del Estado, algo que la ley prohibe.

Pero lo más grave de todo es la constatación de que, verdaderamente, los apristas parecen convencidos de que la única manera de gobernar el Perú es a través del estilo que impusieron los socios Fujimori y Montesinos. Y cada vez lo hacen con más descaro ¿Cómo se explica, entonces, que se ‘contraté’ justamente a estos diarios – que ahora mismo no se sabe bien si son de los Wolfenson o los Winter, pero eso es lo de menos, porque ambas familias son de lo más ostensible de la mafia montesinista – para que hagan publirreportajes y no a otros medios con mayor tiraje o audiencia?

Y para más coincidencias, son precisamente estos mismos diarios los que emprenden campañas furibundas de demolición a personajes de oposición, como la hecha contra el congresista y ex ministro Carlos Bruce, quien no es precisamente un santo y su gestión ministerial no estuvo libre de entuertos, pero que sufrió en carne propia los ataques, maquillados de informes o reportajes, de La Razón. Y qué dice el popular 'Techito' a todo esto: “Si querían la prueba de la existencia del SIN chicha aquí esta, esta es”, ha dicho sin ocultar la satisfacción que suele embargar a alguien cuando los hechos le dan la razón.

jueves, 5 de abril de 2007

¿Los últimos días del premier?

Por fuera abrazos y por dentro sablazos

Es lamentable la tozudez con que Jorge del Castillo niega una verdad enorme, probada: la participación en el gobierno aprista, desde hace seis meses por lo menos, del ex ministro fujimorista Alberto Pandolfi, uno de los personajes más visibles y cercanos a Montesinos en esa década oprobiosa, y que no solo está inhabilitado por el Congreso para ejercer cargos públicos sino que, además, estuvo preso en el 2003 por corrupción. Motivos estos más que suficientes para descalificarlo.

Pero no. Insiste Del Castillo en atribuirse esa imagen de despistado que Jorge Benavides representa tan bien cuando hace de ‘Jorgito’ en la tele. Dice que no conocía lo que el resto de los ministros sí; es decir, que Pandolfi, pese a sus antecedentes y su situación legal, venía trabajando para el Ejecutivo e hizo gestiones representándolo para conseguir préstamos de organismos multilaterales para la prevención del fenómeno de El Niño.

Incluso hay quienes piensan que cierto sector del gobierno, encabezado por Giampietri y alentado por el mismo García, le hizo ‘pisar el palito’, lo que en la jerga pelotera se conoce como ‘camita’, para desembarcarlo antes de lo previsto del cargo en medio de un escándalo mayúsculo, porque semejante error (firmar la resolución de designación de Pandolfi como director del Preven desconociendo un mandato de inhabilitación del Congreso) se paga con el degüello político.

Sin embargo y pese a que esta tesis tiene sentido, tengo mis dudas de que realmente Del Castillo, un tipo hábil y un viejo zorro de la política, totalmente opuesto al ‘Jorgito’ de la serie cómica, haya pisado el palito como dicen. No cabe, acaso, la posibilidad de que cansado y harto de las pugnas de poder y ‘acuchilladas’ de sus fraternos compañeros se haya hecho el loco con Pandolfi sabiendo que cuando el roche explotara en la prensa lo más probable es que tenga que enfrentar una interpelación y eventual censura del Congreso, lo cual le generaría un problema enorme a Alan García pues con él se tendría que ir todo su gabinete y la crisis sería inminente.

Empero, imaginar este probable escenario es bastante complicado. El gobierno aprista tendría, creo, dos formas de salvarse del estropicio: O hace, para evitar la censura, un cabildeo en el Congreso, donde además de su alianza con los fujimoristas parece tener varios topos, o releva antes a Del Castillo. Lo último parece lo más seguro para neutralizar el caos, y el premier se tomaría, sin dar el gusto a sus enemigos de renunciar, un descanso después de 9 meses de turbulencias. De cualquier forma, parece que no llega al año.

lunes, 2 de abril de 2007

¿Quién previene al gobierno?

Pandolfi fue desembarcado

El ex primer ministro fujimorista Alberto Pandolfi iba a dirigir las estrategias de prevención en casos de desastre natural, como el fenómeno de El Niño. Y digo iba porque el gobierno aprista tuvo que desembarcarlo a las pocas horas de designado, no porque les moleste su pasado fujimorista – con cuyos representantes se lleva muy bien en la actualidad –, sino porque sobre este personaje pesa una inhabilitación para ejercer cualquier función pública hasta el 2012 impuesta por el Congreso en el 2002. Esta patinada podría haber traído serías consecuencias para el Ejecutivo.

El premier Del Castillo, evidentemente fastidiado, tuvo que anunciar que se daba marcha a atrás en la designación de Pandolfi y justificó el desliz con un argumento que sonó a burla: “Es difícil acordarse de lo que hizo alguien hace diez años. O acaso todos ustedes – dirigiéndose a los periodistas – se acuerdan qué hicieron hace diez años”. Oiga, cualquiera medianamente informado sabe quién es Pandolfi. El premier reveló que fue Giampietri el que propuso al ex ministro fujimorista y que este no les previno de la inhabilitación. Sorprende esto último, sobre todo viniendo del vicepresidente, un tipo con acceso a información privilegiada de inteligencia.

No sorprende, sin embargo, que se nombre a un colaborador del prófugo japonés, pues ya hay varios en el gobierno – y a estas alturas el pacto apro-fujimorista es una realidad nacional – sino alarma el poco cuidado que se tiene en la selección de los funcionarios que ingresan a la administración pública. Pasó con Carlos Arana, primero en Vivienda y luego en Agua para todos; con Benedicto Jiménez en el Inpe, y con el procurador Rodolfo Lau, que se desempeñó como abogado del narco mexicano Miguel Ángel Morales, entre otros casos. Ante esto cabe preguntarse: ¿Quién previene al gobierno? Porque no se puede andar nombrando a personajes cuestionados y luego, solo porque la prensa hace la denuncia, botándolos ¿Cuántos casos como estos habrá y permanecen ocultos? Es lógico sospechar que no se trata de casos aislados.

sábado, 17 de marzo de 2007

La Razón del 'SIN chicha'

Pinedo (al fondo) es amigo de Mantilla, y Nava (der.)
habría tenido las fotos de los congresistas en Brasil.

Decir que es una “tontería” – como lo hizo el premier Del Castillo – la denuncia sobre un supuesto sistema de inteligencia en la sombra, un SIN ‘chicha’, un remake de los tiempos de Montesinos, que el Gobierno habría montado con la finalidad de crear ‘cortinas de humo’ y perseguir opositores no es la respuesta que debería dar el Ejecutivo sobre un asunto que, de ser cierto, sería gravísimo, más aún cuando la experiencia traumática del fujimorismo todavía persiste en el ambiente. Incluso muchos de sus ostensibles exponentes tienen una marcada cercanía – coincidencia, le dicen – con el Apra.

Y la corriente viene con fuerza. Hay indicios sólidos que refuerzan la hipótesis del surgimiento de acciones de este tipo, que se parecen mucho a las que hacia la dupla Fujimori – Montesinos. Una de estas es usar medios de comunicación para atacar y enlodar a los personajes incómodos al régimen, y uno no puede sino sospechar, si ve en un diario – en este caso La Razón, de innegable filiacion fujimorista –, un extenso ‘informe especial’ titulado Sacando del clóset a Carlos Bruce, en el que se escarba sobre aspectos de su vida íntima, ligados a una supuesta homosexualidad y su relación con un joven empresario. En el colmo de la desfachatez, el autor que firma la nota es un periodista de nombre improbable: “Oscar Wildes”. Por lo demás, esta información sobre Bruce – por cierto, irrelevante como insumo noticioso – no es nueva en los corrillos periodísticos, pero da la casualidad que justo se convierte en un tema de portada cuando el ex ministro y hoy parlamentario se ha convertido en uno de los críticos más ácidos de la gestión aprista y, sobre todo, del shock de inversiones – a estas alturas un rotundo fracaso que solo sirvió para poner al descubierto corruptelas y negociados en las licitaciones públicas –.

Otro aspecto que le da puntos a favor a la tesis del ‘SIN chicha’ es aquel borroso episodio de las fotos de dos congresistas matando su tiempo libre con unas garotas en un local de baile en Sao Paulo, durante una visita oficial a Brasil. Este hecho no pasaría de ser un asunto anecdótico si no fuera porque uno de sus protagonistas, Javier Velásquez, dijo que ese material, antes de ser publicado por Caretas, estuvo en manos de Luis Nava, secretario general del Despacho Presidencial, aunque después haya insistido en culpar a su inefable colega Carlos Torres Caro, autor de las fotografías, de haberlas filtrado a la citada revista. Velásquez deslizó la posibilidad que desde Palacio se haya urdido esta maniobra, que no tuvo otro objetivo que darle aire al Gobierno, que venía siendo zarandeado por las irregularidades en las compras ministeriales. Y vaya que lo logró, aunque haya tenido que poner en ridículo nada menos que al vocero de su propia bancada.

Hay, por supuesto, otras pistas que no hay que perder de vista: la reaparición de Agustín Mantilla ofreciendo su ‘experiencia’ – prontuario sería el término cabal – para asesorar a su amigo y ministro del Interior, Lucho Alva Castro; la presencia en Palacio de Ricardo Pinedo Caldas, amigo de Mantilla y colaborador muy cercano del mandatario (ver foto), y el inquietante perfil bajo de las últimas semanas del vicepresidente Luis Giampietri. Se dice que el almirante estaría bien ocupado dirigiendo, en la sombra, este denominado ‘SIN Chicha’, aunque este lo negó recientemente en una entrevista a Perú.21. Además, los teléfonos celulares de ciertos periodistas y otros personajes incómodos al régimen están teniendo comportamientos extraños, muy parecidos – dicen los expertos – a los que sufren aquellos aparatos que son intervenidos (léase ‘chuponeados’) por equipos de escucha y espionaje.