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miércoles, 25 de abril de 2007

Humala en (contra) campaña

Alucinado, desubicado y borroso ex candidato presidencial.

Qué duda cabe: este comandante ya perdió el juicio y no precisamente el que tiene por el tema de Madre Mía o el ‘Andahuaylazo’. Ha perdido la perspectiva, el sentido común y la sensatez a tal punto que muchos nos preguntamos – y asustamos – ¿cómo este señor estuvo cerca de ser presidente del Perú?. Tal vez sea lo único que le terminemos por agradecer a Alan García.

Resulta que el comanche anunció que una delegación de congresistas de su agrupación (el ¿Partido Nacionalista Peruano?) viajará en los próximos días a Washington para convencer a sus pares estadounidenses de no aprobar el TLC que se negoció con el Perú, y cuya ratificación aún esta en veremos en el Capitolio pero con buenas perspectivas de que el asunto se destrabe este fin de semana. ¿Y por qué fomenta semejante tontería? Le tinka que ese acuerdo no es bueno para el país, aunque no sepa explicar bien por qué, y también porque – dice – "es rechazado por un 47.7% del electorado". En su concepción nacionalista, esa ¿ideología? abstracta y esencialmente política que busca levantar fronteras de hierro y encerrarnos en cuatro paredes, el TLC nos terminará por hundir en el subdesarrollo. Creo que el nacionalismo, como el patriotismo, es un sentimiento generoso, de amor al terruño, a tu gente, a tu memoria y a tu pasado, y no una forma de distinguirse de los demás ni alislarse del mundo y partirlo en dos: nosotros y los otros. Al menos de mi parte lo entiendo y siento de esa manera.

Uno puede estar a favor o en contra de algo, pero el debate se hace en base a ideas y argumentos, y si se es incapaz de hacerse escuchar y entender, bueno, a prepararse mejor para la próxima, que de improvisados ya estamos cansados. El rollo anti-TLC de Humala es conocido, y no le sirvió para ganar adhesiones en la campaña (algo que sí supo hacer García, aunque con una posición no tan radical sino ambigua a la que se debe, en gran parte, que este pacto comercial ahora esté en el limbo). ¡El ridículo que hará si realmente lo hace!. El ser peruano es un privilegio que muchos no merecen. ¿A Humala no lo que querrán nacionalizar venezolano, boliviano o ecuatoriano? No creo, no son tontos, aunque ahora parezcan confundidos, y me resisto a creer eso de que 'cada país tiene el presidente que se merece'.

Esta actitud denota, además, la desesperación que tiene por recuperar terreno, alguito de ese inmenso capital político que en su momento tuvo – y que ya perdió por méritos propios – gracias al descontento y entendible resentimiento de millones de peruanos olvidados de las zonas más pobres del país, convirtiéndolo en el ‘cuco’ del stablishment, y cuyo espacio ha sido copado, al menos de momento, por otros líderes/caudillos del interior que ganaron los últimos comicios regionales, provinciales y distritales. Acuérdense que hace poquito ya demostró la 'angurria' de protagonismo que tiene cuando fomentó una inoportuna marcha en la frontera con Chile.

lunes, 12 de marzo de 2007

El presidente con menor coeficiente intelectual en 60 años

Foto: EFE

No es que sea el destape del año, porque bastante se ha dicho del tema y la realidad lo demuestra con cierta regularidad. Pero el estudio publicado por el Instituto Lovenstein de Scranton, Pensilvania, reinvindica, en cierta forma, la especie humana, aquella que cree en la vida y el respeto por sus semejantes. Este informe señala que George W. Bush es el presidente de EEUU con menor coeficiente intelectual de los últimos 60 años.

Bush sacó 91 puntos en la prueba que mide el Coeficiente Intelectual (IQ), mientras que el promedio de sus últimos seis predecesores republicanos es de 115.5. Según la tabla de valores de este estudio, el puntaje obtenido por el mandatario de EEUU representa una inteligencia ‘promedio’ (90 a 109 puntos). Sin embargo, esta calificación puede parecer indulgente y hasta sonar a eufemismo, pues la forma en que ejerce el poder lo podría colocar, tranquilamente, en la categoría de “deficiente mental”.

Este tipo de prueba es toda una tradición en EEUU. El Instituto Lovenstein la realiza en cada nuevo jefe de Estado que llega a la Casa Blanca, desde el demócrata Franklin Roosevelt (1933-1945). Y lo curioso es que los resultados confirman también un viejo dicho: ‘lo que se hereda no se hurta’, pues quien le sigue en el ránking a Walker Bush es nada menos que su padre, el ex socio de Saddam Hussein.

El estudio además explica que el resultado alcanzado por el actual mandatario de la potencia del norte se debe a su aparente dificultad en el dominio del inglés durante sus intervenciones públicas y su limitado uso del vocabulario, que se calcula en cerca de 6.500 palabras, contra las 11.000 de las que hacían uso normalmente sus antecesores.

Otro aspecto que demuestra su limitación intelectual es la falta de logros académicos: solo tiene un MBA en Administración de Empresas, mientras que los anteriores presidentes de EEUU contaban al menos con un libro escrito por ellos en su haber. "No es sólo que el presidente Bush no tenga trabajos publicados, lo cual hizo más difícil llegar a una evaluación adecuada, sino que además nos tuvimos que centrar en las transcripciones de sus discursos", señaló el doctor Lovenstein.

En la otra orilla, está Bill Clinton, de quien nadie medianamente informado puede decir que tiene alguna limitación oral. El ex presidente demócrata no solo tiene el coeficiente intelectual más alto entre sus correligionarios que llegaron a la Casa Blanca sino de todos los ex mandatarios de EEUU. Según este estudio obtuvo 182 puntos, una inteligencia considerada “superior”. Entre los republicanos con mayor puntaje esta Richard Nixon (155).

miércoles, 7 de marzo de 2007

¡Qué tal con…ciencia!

Esta es una de las tantas imágenes que muestran
las brutales torturas en Abu Ghraib

No se puede leer sino con indignación – matizada con una pequeña sonrisa en el rostro – la noticia de que el Departamento de Estado de Estados Unidos, en su informe sobre derechos humanos en el mundo – sí, aunque parezca una burla –, critica al Perú por abusos contra presos. El documento incluye las denuncias de tortura que se presentan, con frecuencia, después de un arresto. Refiere que a los familiares se les prohíbe visitar a los sospechosos, y los abogados tienen acceso limitado a los detenidos.

Walker Bush y su gente son personajes de ficción, de una mala ficción. ¿Las alucinadas autoridades de este país, que se creen la conciencia del mundo, acaso desconocen que vivimos en un mundo globalizado, en donde las atrocidades que cometen en los países musulmanes (Irak y Afganistán para ser más precisos) se conocen – casi en tiempo real – en el resto de latitudes? ¿Creen que no sabemos lo que pasa en Abu Ghraib o en Guantánamo o en las prisiones secretas en países de Europa que hace poco tuvieron que admitir que tenían? Con qué autoridad moral pueden venir a sermonearnos sobre los derechos humanos de nuestros presos cuando ellos matan por sospecha, torturan y ultrajan en juegos sexuales medio zoofílicos a cientos de personas detenidas sin otra ‘prueba’ que su origen árabe.

Ya que hablamos de los gringos, Guillermo Giacosa, en su habitual columna de Perú.21, a propósito del susto que se llevó el vicepresidente Cheney en Afganistán cuando un grupo de afganos burló la ‘ultra’ seguridad de la fortaleza de la OTAN – que este visitaba – y logró estallar un coche bomba, escribió: “Esta expresión de la debilidad del poder me recuerda cuando los vietnamitas descubrieron que las bombas gringas tenían un sensor que las hacia guiarse por el olor humano de la urea y vencieron esta sofisticada tecnología con una contratecnología natural tan simple como brillante: antes de iniciar sus trabajos de infiltración en territorio enemigo, procedían a una ceremonia de orina colectiva. Luego, colocaban bolsitas con esos orines en aquellos lugares de la selva que ellos no transitaban logrando así que las bombas se dirigieran al lugar equivocado”.

Añade: “Y los gringos, mientras sacaban pecho y se ufanaban de sus avances científicos, se limitaban a cometer un inocente e inútil 'orinicidio' que solo perjudicaba la floresta de la región, financiada, además, por los contribuyentes de su país. Mientras tanto, los menospreciados vietcong, con el producto de sus riñones, lograban infiltrase entre las líneas enemigas y avanzar para lograr lo que finalmente fue una victoria sobre el ejército más poderoso del planeta”.