jueves, 3 de mayo de 2007

Los fantasmas del Gobierno

Están desconcertados: apagan un incendio y se inicia otro, casi de inmediato, y no saben – o dicen no saber – por qué. Y el primer bombero del país, Jorge del Castillo, ensaya una respuesta: una ‘mano negra’ está atizando el fuego. Por razones políticas, encima. ¡Qué mezquindad, señores, con un gobierno que en casi nueves meses está conduciendo el Perú de maravilla!

Pero parece que Del Castillo no es el único que está viendo fantasmas cuando al afirma que detrás de las protestas sociales en el interior (Huánuco, Piura, Loreto, Cusco y el paro minero) no solo estarían el narcotráfico y sus socios los senderistas sino también otras fuerzas interesadas en que la convulsión se extienda y prolongue, sino también el vocero de la bancada aprista, Javier Velásquez Quesquén, que decidió convertirse en el principal relacionista público del humalismo: “Humala está buscando impulsar los movimientos violentistas, el desorden en el país, para echarle barro a los logros del Gobierno", ha dicho el perspicaz Velásquez, sobredimensionando al máximo un poder de convocatoria que ya quisiera tener el seudonacionalista y, de paso, contradiciendo al mismo Del Castillo que hace unas semanas, en tono burlón, afirmaba que la marcha 'nacionalista' en la frontera con Chile, que Humala convocó, fue un completo fracaso.

De esta manera los apristas quieren dorar la píldora y minimizar el problema. Pero es una bomba de tiempo que nos puede (volver) a explotar en la cara porque muchos de los reclamos de las provincias son justos y cada vez parecen más convencidas de hacernos entender, por las buenas o por las malas, que llegó el momento de que se les deje de mirar con indeferencia. Lamentablemente, también se dieron cuenta de que causando zozobra y violencia pueden hacerse escuchar más y mejor, y que la autoridad no tiene autoridad moral para decirles que respeten la ley y los derechos de los demás.

En la mayoría de zonas rurales del interior, sus habitantes viven en la más absoluta miseria y sus protestas son producto de problemas no resueltos ni ahora ni antes. Y que cada vez se habla y destaca que la economía peruana crece en promedio 8%, que estamos rebosantes de dinero, que las reservas andan por los 19,000 millones de dólares o que el Perú es “un ejemplo de democracia y desarrollo”, como dijo Alan García el Día del Trabajo, estos compatriotas no pueden sino indignarse cuando saben muy bien que hay un Estado que nunca se preocupó por proporcionarles lo mínimo indispensable: salud, educación, infraestructura, justicia. Sin esto nunca se podrán enganchar al progreso, que aún sigue siendo para unos pocos.

El Gobierno está en inmejorable posición para empezar a cambiar esta situación – si es que queremos paz social en el futuro cercano – pero será muy difícil que lo pueda hacer si es que anda tan enredado y de bandazo en bandazo con sus propias torpezas o simples “errores políticos”, como llaman los apristas a las compras sobrevaloradas de patrulleros, material educativo y ambulancias, a los nombramientos indebidos de Pandolfi, Carlos Arana y Benedicto Jiménez, la compra de líneas editoriales de medios de prensa, la venta de información clasificada de la Marina a empresas privadas y otros casos más por ahí. Hasta ahora la economía ha resistido los embates de estos desaguisados políticos y la convulsión social, pero no es un escenario que resista mucho más.

5 comentarios:

Mario Jesús dijo...

Es cierto que es improbable que Humala esté detrás de las protestas porque no tiene el liderazgo que tuvo hace unos meses, en la campaña, pero todo indica que sí hay motivaciones políticas y estas las promueven los lideres regionales para imponer su propia agenda

Fernando dijo...

Parece que los apristas ya se olviddaron las razones por las que surgió Sendero. La pobreza, la miseria y el olvido del Estado son el caldo de cultivo para surgan grupos que exploten el resentimiento de los pobres.

Anónimo dijo...

no entiendo como un pais tan bello pueda estar gobernado por mafias de delincuentes, para las proximas elecciones que se presenten como candidatos momon,los injertos etc.

Selena Maria dijo...

Los pobres solo le importan a los politicos cada 4 o 5 años, cuando hay elecciones, y se llenan la boca hablando de ellos,psa un tiempo y se olvidan y luego le echan la culpa a torpes como Humala de todo lo que pasa en el pais.

Anónimo dijo...

Echarle la culpa a otros de lo que pasa es lo usual para tapar la incapacidad, pero de ahi a echarle la culpa a Humala.... ese pobre no sabe donde esta parado, anda mas perdido que marco en el dia de la madre (que ya se viene)...