
Sorpresa causaron las declaraciones del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien dijo que Perú pretende imponer, tanto a su país como a Chile, una “bisectriz” para establecer los límites marítimos con ambas naciones, lo que – remarcó – tanto en Quito como en Santiago rechazan.
No se entiende a cuenta de qué Correa, que en diciembre decía que las relaciones peruano – ecuatorianas pasaban por su mejor momento histórico, decide entrometerse y comprarse un pleito que no es suyo, pues lo que Perú ha señalado – y con razón – es que está pendiente la delimitación marítima con Chile, pero en ningún momento se habló de que exista una situación similar con Ecuador.
Lo que no debe extrañar es que, cuando se trata de Perú, Ecuador suele ponerse de lado de Chile. No es la primera vez. Y eso es lo que ha hecho Correa en este caso, porque cuando dice que se pretende imponer una “bisectriz” cuando siempre se ha usado el “paralelo” para definir los límites marítimos en ambos casos, lo que en realidad está diciendo es que Santiago tiene razón al sostener que la frontera marítima con Perú se fija por un paralelo desde el Hito Nº1 y no por una línea equidistante – lo que el ecuatoriano llama bisectriz – desde el punto de la Concordia, como señala la posición peruana.
Lo del ‘paralelo’, además, no es cierto, porque para la definir las fronteras marítimas en estos casos no se aplican los mismos criterios, pues en Ecuador hay islas. Y esto está claramente establecido en la Declaración de Santiago de 1952 sobre las 200 millas de mar territorial, que señala que “en el caso de territorio insular (…) la zona marítima de estas islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llegue al mar la frontera terrestre de los Estados (países) respectivos”.
Esto, por lo demás, es una intromisión en un tema bilateral que merecería una respuesta contundente pero serena de la Cancillería peruana, aunque el canciller García Belaunde haya aclarado que con Ecuador no hay ningún tema limítrofe pendiente.
No se entiende a cuenta de qué Correa, que en diciembre decía que las relaciones peruano – ecuatorianas pasaban por su mejor momento histórico, decide entrometerse y comprarse un pleito que no es suyo, pues lo que Perú ha señalado – y con razón – es que está pendiente la delimitación marítima con Chile, pero en ningún momento se habló de que exista una situación similar con Ecuador.
Lo que no debe extrañar es que, cuando se trata de Perú, Ecuador suele ponerse de lado de Chile. No es la primera vez. Y eso es lo que ha hecho Correa en este caso, porque cuando dice que se pretende imponer una “bisectriz” cuando siempre se ha usado el “paralelo” para definir los límites marítimos en ambos casos, lo que en realidad está diciendo es que Santiago tiene razón al sostener que la frontera marítima con Perú se fija por un paralelo desde el Hito Nº1 y no por una línea equidistante – lo que el ecuatoriano llama bisectriz – desde el punto de la Concordia, como señala la posición peruana.
Lo del ‘paralelo’, además, no es cierto, porque para la definir las fronteras marítimas en estos casos no se aplican los mismos criterios, pues en Ecuador hay islas. Y esto está claramente establecido en la Declaración de Santiago de 1952 sobre las 200 millas de mar territorial, que señala que “en el caso de territorio insular (…) la zona marítima de estas islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llegue al mar la frontera terrestre de los Estados (países) respectivos”.
Esto, por lo demás, es una intromisión en un tema bilateral que merecería una respuesta contundente pero serena de la Cancillería peruana, aunque el canciller García Belaunde haya aclarado que con Ecuador no hay ningún tema limítrofe pendiente.

