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viernes, 2 de marzo de 2007

¡Vaya semana la del Gobierno!

Alan está enfrentando al monstruo que
él mismo creó. (Foto: Paola Flores)

LUNES. Arrancó con el nombramiento del aprista Luis Alva Castro como titular del Ministerio del Interior tras el escándalo de los patrulleros que tumbó a Pilar Mazzetti. – creo que este es un error político de Alan García no solo porque la imagen de su nuevo ministro esta asociada a su desastroso primer gobierno sino por el escaso conocimiento que tiene del sector – .

MARTES. Cuando Alva Castro no terminaba de acomodarse en su despacho, reapareció el denostado y expulsado dirigente aprista Agustín Mantilla ofreciéndole su asesoría y poniendo a disposición del Gobierno su experiencia en el sector Interior, cuyo nuevo titular, para colmo, no quiso o no pudo rechazar de forma tajante y se mostró vacilante , poniendo en duda la categoría de paria que supuestamente tiene Mantilla en el hoy partido de gobierno.

MIÉRCOLES. El Comercio denuncia que el ex candidato a la Alcaldía de Lima por el Apra, Benedicto Jiménez, hoy titular del Inpe, le habría enviado, en 2003 y cuando era un oficial de la Policía en actividad, un correo electrónico al narco Fernando Zevallos, fundador de Areo Continente, con información detallada de dos policías adscritos a la DEA que lo investigaban. El ‘Sheriff’ ha reconocido que tiene vínculos de amistad con Lupe Zevallos y otros familiares del ‘Lunarejo’, quien purga una condena de 20 años por narcotráfico. El caso ya está en la Fiscalía y, paralelamente, la Procuraduría también indaga. En tanto, en el Gobierno han dicho que no ponen las manos al fuego por nadie.

JUEVES. Perú.21 denuncia que el ministro de Salud, Carlos Vallejos – sí, el que había sido implacable públicamente con su ex colega Pilar Mazzetti por la compra de ambulancias inservibles a Gildemeister – había avalado, en diciembre pasado y por un monto superior a los S/.16 millones, la adquisición de 96 unidades a la misma empresa (Gildemeister) que vendió este tipo de vehículos a la gestión anterior con pésimos resultados. El mismo día que estalló el escándalo, y por exigencia de Alan García, el ministro anuló el contrato de compra y echó a los siete funcionarios que estuvieron a cargo de la licitación – que además excedía en S/.800 mil el valor referencial y que tampoco tenía rebaja por volumen –. Habría que anotar que el caso de las ambulancias se parece mucho al de los patrulleros, aunque quizás Vallejos corra mejor suerte que Mazzetti, principalmente por dos razones: primero porque, a diferencia de la ex titular del Interior, el ministro de Salud no defendió el proceso y segundo, y más importante, Vallejos es aprista y Mazzetti no lo es.

VIERNES. Esta vez el Gobierno le ganó por puesta de mano a la prensa y, sin que haya denuncia periodística de por medio, prefirió curarse en salud y anuló la licitación para la compra de útiles escolares destinados al Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (Pronama) por un monto de S/. 2'386,426, proceso que – según la misma resolución publicada en El Peruano que ordena esta anulación – tuvo irregularidades al haberse inflado el valor referencial en cerca de 700 mil soles. El consorcio Tai Loy SA - Tai Heng SA se había adjudicado la buena pro. El premier Jorge del Castillo indicó que son siete funcionarios del área de abastecimientos y la comisión de adquisición del Ministerio de Educación que están siendo investigados y probablemente se termine echándolos.

¿A quién echarle la culpa? ¿A los vivazos que hay en los ministerios? ¿A los ministros? ¿Este gobierno aprista tiene las uñas tan largas como el primero?. Hay quienes dicen que es demasiado para los tan solo ocho meses que tienen en el poder, pero todo apunta a que la responsabilidad mayor en estos entuertos es del mismo García, que fue a quien se le ocurrió la pomposa idea del ‘shock de inversiones’ (cuyo marco legal es ambiguo y laxo), y exigió a sus ministros a que gasten mucho y en poco tiempo. Esto ha permitido casos como los denunciados. Y, como van las cosas, parece que no serán los únicos. Tampoco se puede estar anulando y renegociando cada vez que se compra mal. ¿Cuántas semanas como esta podrá resistir el régimen aprista?.

domingo, 25 de febrero de 2007

La desembarcaron

Foto: Fidel Carrillo


La salida de Pilar Mazzetti del Ministerio del Interior estaba cantada. Pero la hicieron larga, en detrimento de la propia ex ministra, quien estuvo en el limbo toda una semana y demostró una terquedad a prueba de balas – y patrulleros – para alejarse del cargo sobre el que, en la práctica, ya no tenía liderazgo ni injerencia.

Con el comunicado donde puso su cargo a disposición de García, noticia que opacó las celebraciones por el día de la Fraternidad Aprista, (sutil golpe a Mulder y compañía, que habían aportado lo suyo para debilitar aún más la situación de la ex ministra en el gabinete), Mazzetti destrabó la situación y dio el paso que el mismo mandatario no se atrevió a dar antes, quizás por no darle gusto a la prensa, que ya anunciaba el obituario de la saliente titular del Interior.

Así acabó – por fin – esta novela. Jorge del Castillo anunció el sábado que se había aceptado la renuncia Mazzetti, cuya permanencia significaba un problema político para el gobierno aprista. La ministra recibió la noticia cuando volaba hacia Arequipa a cumplir actividades del puesto que ya no le pertenecía. Pero había que seguir y no dar muestras de flaqueza. De hecho, cuando le tocó hablar sobre su salida la voz no se le entrecortó y negó haberse sentido maltratada (bueno, hasta el final fue tozuda).

En diálogo con Perú.21, Mazzetti asegura que García ni nadie la presionaron para que renuncie, y arguyó que tomó esa decisión en vista de la interpelación del Congreso por la cuestionada compra de 469 patrulleros para la Policía. Pero por la cronología de los hechos las dudas de que esto haya sido como ella dice son razonables. Recordemos que el jueves, para desmentir los rumores de su salida y demostrar que seguía al mando, dirigió un operativo de la Policía y aseguró que no se iba a ir del ministerio pese a que ciertos grupos de poder la querían fuera. También se mostró dispuesta a someterse al escrutinio del Legislativo. Un día después cambió de parecer y puso su cargo a disposición.

Con el alejamiento de Mazzetti, García se da un respiro y logra controlar, al menos por ahora, la tempestad que sacudió su gobierno en los últimos días. Pero ahora viene una prueba dura para él, pues las presiones de los dirigentes de su partido, de la Policía y de los grupos de poder – acostumbrados a los grandes negociados con el sector Interior – serán muy fuertes para colocar en ese ministerio a alguien que sirva a sus propios intereses. Cuidado, el Apra – en palabras de Mulder, sí, el que reclama más puestos en el Estado para sus ‘compañeros’ – ya tiene una terna de posibles sucesores de Mazzetti lista para ser entregada al presidente cuando este la solicite.

sábado, 17 de febrero de 2007

¿Qué está esperando la ministra Mazzetti?

Seguirá en el gabinete. (Foto: Paul Vallejos)

El tema que dominó esta la semana los extramuros de la prensa fue la permanencia de la ministra Mazzetti en Interior luego de que fuera desautorizada por el premier Jorge del Castillo en el tema de la compra sobrevaluada de 469 patrulleros para la Policía Nacional.

Resulta que Mazzetti defendió ardorosamente esta adquisición – y a los funcionarios a cargo de ella – en cuanto lugar fue requerida: ante la prensa, el Congreso y el mismo Ejecutivo. Pero sucede que mientras ella ofrecía tenaz resistencia Del Castillo la dejaba sin piso, en señal abierta de televisión, al anunciar la renegociación del contrato con Gildemeister, la firma ganadora de la cuestionada licitación. En otras palabras, el premier reconocía que la negociación que hizo el despacho de Mazzetti fue pésima, e incluso habló de “impericia” para lograr un precio justo por cada camioneta Hyundai Tucson 4x2. ( se pagó cerca de US$ 30 mil por cada una cuando el precio de lista bordeaba los US$ 22 mil).

¿Qué le quedaba hacer a la ministra? El camino más sensato era el de la renuncia y siendo Mazzetti una mujer, además de decente, sensata parecía que esa iba a ser su decisión. Y con ello, además de salvar su honor – porque nadie la ha acusado de corrupta –, asumía la responsabilidad política que le correspondía en este caso, en el que, dicho sea de paso, parece que fue sorprendida. Pero lejos de que esto suceda, Mazzetti aceptó el maltrato. Y por si fuera poco, su permanencia en el cargo no fue gratuita: el presidente García la emplazó en público para que cortara las cabezas de los funcionarios que tuvieron en sus manos la operación de compra, de los cuales algunos eran de su confianza.

Quisiera pensar que Mazzetti no se aleja del cargo porque se niega a convertirse en el primer ‘trofeo de guerra’ del periodismo en lo que va de gobierno (la denuncia de los patrulleros fue hecha por La Ventana Indiscreta), pero cualquiera sea su motivación no le hace ningún favor a su imagen personal – muy buena, por cierto – ni al gobierno aprista, tan empeñado en reescribir la historia de su primer y lamentable paso por el poder. Y pareciera que eso mismo busca el Ejecutivo al anunciar que, de momento, no habrá cambios en el gabinete, pese a que había motivos suficientes para presumir algunos relevos (además de Interior, Justicia y Comercio Exterior estaban en el bolo). Quizás García no le quiere dar gusto ni a la prensa ni a los analistas, y tampoco quiere que le digan a quién cambiar o a quién mantener en el Ejecutivo.

Otro punto a destacar en toda esta historia es el importante papel que juega el periodismo como un mecanismo de contrapeso al poder político, para garantizar el correcto funcionamiento de la administración pública y evitar que se levanten en peso el país, como sucedió con Fujimori y su socio Montesinos. Claro que en aquella época la mayoría de medios de comunicación se alquiló a ese régimen y los pocos que se apretaron los cinturones para que no se les caigan los pantalones eran amenazados, perseguidos y demolidos. Ahora, y antes con Toledo, hay democracia y libertad de prensa, aunque de rato en rato salte en la piel del actual gobierno alguna vena autoritaria que no hace sino advertirnos que no debemos bajar la guardia.