Mostrando entradas con la etiqueta Alva Castro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alva Castro. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de marzo de 2007

¿Dejarán sin piso otra vez a Del Castillo?

Esta imagen podría repetirse en breve. (Ilustración de Alonso Núñez)


Alan García perdió el 'monopolio' de fijar la agenda política nacional, al menos en las últimas semanas dominadas por el tema de las malas compras en los ministerios, en especial en el caso de las adquisición de 469 patrulleros sobrevalorados a la firma Gildemeister, el cual ha hecho más obvio, desde la llegada de Alva Castro a Interior, las viejas pugnas apristas que amenazan con desestabilizar al Gobierno.

Y como van las cosas, no asoman indicios que permitan pensar en que esta situación va a variar en los próximos días – así se filtren por ahí algunos ‘escandaletes’ como el de las fotos de unos congresistas matando su tiempo libre con unas garotas – porque con regularidad se hacen públicas las diferencias entre Alva Castro y Jorge del Castillo, que el mismo Alan García parece alentar, dicen que para contrarrestar la imagen y peso político propios que está ganando su primer ministro y que amenazan con opacarlo. Santiago Pedraglio, en una entrevista que aparece en El Comercio, ha dicho bien: “García no puede tener un segundo, sino varios terceros”.

La última ha sido la versión de que del ministro del Interior pretende dejar de lado el acuerdo con Automotores Gildemeister S.A. que anunció Del Castillo, que pasa por dejar sin efecto, de mutuo acuerdo, el contrato para la compra de patrulleros y evitar las consecuencias judiciales derivadas de ello. Alva quiere anularlo unilateralmente e iniciar las acciones legales contra los ejecutivos de la empresa proveedora de los vehículos y contra los funcionarios del ministerio implicados en la irregular licitación, incluida la ex ministra Pilar Mazzetti. Al respecto, el premier ha aseverado que la posición del Gobierno es la que él ha expresado y ha salido en defensa Mazzetti. “El resto son especulaciones”, dice.

Pero es lógico pensar que cuando este tema se vea en el Consejo de Ministros pase lo que antes: es decir, que García desautorice a su jefe de gabinete y apoye el pedido de Alva Castro, como cuando dejó sin piso a Del Castillo al anunciar, primero, que lo de los patrulleros quedaba en “Stand by” y, luego, que se anulaba la compra y se hacía una nueva licitación, a pesar de que ya su primer ministro había impulsado la renegociación con la firma proveedora y logrado una rebaja de S/. 11 millones respecto del precio inicial de los vehículos. Un desenlace así dejaría en una posición tan incómoda a Del Castillo que no le quedará otra opción que la renuncia y quizás recién ahí García se anime a mudar de Córpac a Miraflores a Alva Castro.

PD: Otro hecho que preocupa es la revelación que hizo Velásquez Quesquén: insinuó que Luis Nava, secretario de la Presidencia y cercanísimo personaje a García, habría tenido que ver con la filtración de las fotos donde aparece en un local nocturno en Sao Paulo a la revista Caretas. Es decir, Palacio habría retomado la producción de cortinas de humo para sacar de discusión temas incómodos, como el de las pugnas entre Alva Castro y Del Castillo y el fracaso del shock de inversiones. Y si para ello tiene que poner en ridículo al jefe de la bancada gobiernista, lo hace sin chistar.

viernes, 2 de marzo de 2007

¡Vaya semana la del Gobierno!

Alan está enfrentando al monstruo que
él mismo creó. (Foto: Paola Flores)

LUNES. Arrancó con el nombramiento del aprista Luis Alva Castro como titular del Ministerio del Interior tras el escándalo de los patrulleros que tumbó a Pilar Mazzetti. – creo que este es un error político de Alan García no solo porque la imagen de su nuevo ministro esta asociada a su desastroso primer gobierno sino por el escaso conocimiento que tiene del sector – .

MARTES. Cuando Alva Castro no terminaba de acomodarse en su despacho, reapareció el denostado y expulsado dirigente aprista Agustín Mantilla ofreciéndole su asesoría y poniendo a disposición del Gobierno su experiencia en el sector Interior, cuyo nuevo titular, para colmo, no quiso o no pudo rechazar de forma tajante y se mostró vacilante , poniendo en duda la categoría de paria que supuestamente tiene Mantilla en el hoy partido de gobierno.

MIÉRCOLES. El Comercio denuncia que el ex candidato a la Alcaldía de Lima por el Apra, Benedicto Jiménez, hoy titular del Inpe, le habría enviado, en 2003 y cuando era un oficial de la Policía en actividad, un correo electrónico al narco Fernando Zevallos, fundador de Areo Continente, con información detallada de dos policías adscritos a la DEA que lo investigaban. El ‘Sheriff’ ha reconocido que tiene vínculos de amistad con Lupe Zevallos y otros familiares del ‘Lunarejo’, quien purga una condena de 20 años por narcotráfico. El caso ya está en la Fiscalía y, paralelamente, la Procuraduría también indaga. En tanto, en el Gobierno han dicho que no ponen las manos al fuego por nadie.

JUEVES. Perú.21 denuncia que el ministro de Salud, Carlos Vallejos – sí, el que había sido implacable públicamente con su ex colega Pilar Mazzetti por la compra de ambulancias inservibles a Gildemeister – había avalado, en diciembre pasado y por un monto superior a los S/.16 millones, la adquisición de 96 unidades a la misma empresa (Gildemeister) que vendió este tipo de vehículos a la gestión anterior con pésimos resultados. El mismo día que estalló el escándalo, y por exigencia de Alan García, el ministro anuló el contrato de compra y echó a los siete funcionarios que estuvieron a cargo de la licitación – que además excedía en S/.800 mil el valor referencial y que tampoco tenía rebaja por volumen –. Habría que anotar que el caso de las ambulancias se parece mucho al de los patrulleros, aunque quizás Vallejos corra mejor suerte que Mazzetti, principalmente por dos razones: primero porque, a diferencia de la ex titular del Interior, el ministro de Salud no defendió el proceso y segundo, y más importante, Vallejos es aprista y Mazzetti no lo es.

VIERNES. Esta vez el Gobierno le ganó por puesta de mano a la prensa y, sin que haya denuncia periodística de por medio, prefirió curarse en salud y anuló la licitación para la compra de útiles escolares destinados al Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (Pronama) por un monto de S/. 2'386,426, proceso que – según la misma resolución publicada en El Peruano que ordena esta anulación – tuvo irregularidades al haberse inflado el valor referencial en cerca de 700 mil soles. El consorcio Tai Loy SA - Tai Heng SA se había adjudicado la buena pro. El premier Jorge del Castillo indicó que son siete funcionarios del área de abastecimientos y la comisión de adquisición del Ministerio de Educación que están siendo investigados y probablemente se termine echándolos.

¿A quién echarle la culpa? ¿A los vivazos que hay en los ministerios? ¿A los ministros? ¿Este gobierno aprista tiene las uñas tan largas como el primero?. Hay quienes dicen que es demasiado para los tan solo ocho meses que tienen en el poder, pero todo apunta a que la responsabilidad mayor en estos entuertos es del mismo García, que fue a quien se le ocurrió la pomposa idea del ‘shock de inversiones’ (cuyo marco legal es ambiguo y laxo), y exigió a sus ministros a que gasten mucho y en poco tiempo. Esto ha permitido casos como los denunciados. Y, como van las cosas, parece que no serán los únicos. Tampoco se puede estar anulando y renegociando cada vez que se compra mal. ¿Cuántas semanas como esta podrá resistir el régimen aprista?.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Mantilla también quiere pegar la vuelta

(Foto: Sulsba Yépez)

El regreso de Alva Castro a lo más alto del poder nos ha recordado a otro compañero del ayer, que aunque denostado en público y expulsado del partido, sigue siendo – en secreto y en silencio – un hombre reconocido y con influencias en el Apra. Agustín Mantilla reapareció para declarar por el caso El Frontón y llegó al despacho de la jueza María León como si aún fuera el hombre poderoso de hace dos décadas: en una camioneta con lunas polarizadas y con 15 personas que lo resguardaban (algunos dijeron ser miembros de Seguridad del Estado) repartidos en varias unidades policiales. Un despliegue inusual y exagerado para alguien caído en desgracia, un ex convicto cuyo nombre es lisura en los predios de Alfonso Ugarte.

Luego de limpiar a Alan García de esta matanza (dijo que solo se enteró del operativo en El Frontón, donde murieron más de 130 presos por terrorismo, una vez de que acabó), se encargó de mandarle un mensaje al presidente y a su viejo amigo Lucho Alva Castro a través de la prensa, ya que no le contestan el teléfono : "A mí no se me ha pedido absolutamente nada, pero estoy dispuesto a trabajar por el país en cualquier momento (…) Tengo alguna experiencia en el sector Interior y estoy a disposición, pero esa es una decisión que tienen que tomar el ministro y el Gobierno", dijo.

Parece que Mantilla quiere cobrar la factura que pagó él solo mientras estuvo en prisión por sus vínculos con Montesinos. Aunque por el despliegue de seguridad con el que anda y una que otra gollería más que no conocemos, pero que probablemente existe, parece que le están pagando por cómodas cuotas. Ya lo dijo antes y lo repitió esta vez: el silencio que mantuvo todos sus años de encierro (y que seguro mantendrá ahora) fue un sacrificio por el partido del que fue expulsado pero del que se sigue sintiendo parte y al cual espera regresar por todo lo alto. Parece difícil esto último, porque haber sido protagonista de un ‘vladivideo’ es tan o más lapidario que haber colaborado en la catástrofe del primer gobierno aprista. Y Mantilla tiene en su hoja de vida ambos ‘galardones’. Tendrá que conformarse con el reconocimiento silencioso y los premios secretos.

lunes, 26 de febrero de 2007

El pasado nunca muere

Alva Castro salió por la ventana de Palacio y
retornó por la puerta grande. (Foto: Andina)

Durante la juramentación del flamante ministro del Interior en Palacio de Gobierno a unos nos asaltó un mal recuerdo, mientras que a otros – seguramente nostálgicos apristas – los ojos les brillaban de emoción, recordando aquel quinquenio en que gozaban de los privilegios de tener un carné con la estrella roja. Alan García y Luis Alva Castro parecían dos muchachones del ayer dispuestos a superar las rencillas personales que terminaron enemistándolos a finales de los 80 con un abrazo solemne.

García le dio el encargo de montarse en ese toro bravo que es el Ministerio del Interior a Alva Castro, un viejo conocido, un dinosaurio aprista que colaboró con su primer gobierno como premier y ministro de Economía, con los resultados que ya todos conocemos, lo cual no habla precisamente bien de él. Pero ahí está, dispuesto a agarrar un fierro caliente que otros compañeros –como Mulder y Gonzales Posada – rechazaron. También se ofreció el cargo a independientes, pero habría que preguntarse quién lo aceptaría luego de la 'fraternidad' que los apristas derrocharon con Mazzetti. Ahora ya tiene sentido ese doble juego que promovieron García y el Apra, de apoyarla y vapulearla, y viceversa.

A favor de Alva Castro se puede decir que es un tipo hábil, con “esquina política” suficiente para entrar a un ministerio con funcionarios de alta peligrosidad y difíciles de readaptar. Pilar Mazzetti puede dar fe de esto último. Cuenta también con la experiencia suficiente en la administración pública como para adelantar que, al menos, no se lo almorzarán ‘con zapatos y todo’, como sucedió con su predecesora.

En contra se debe mencionar su inexistente conocimiento en temas de orden interno y seguridad ciudadana, aspectos altamente sensibles y en los que hay un déficit ostensible en el actual gobierno. Tampoco conoce la realidad de la Policía ni parece tener el liderazgo necesario como para retomar la reforma de la institución, sin la que es imposible lograr resultados concretos en el sector. Con lo que tiene y con lo que le falta ¿ le alcanzará?

Ahora, el hecho de que sea aprista no significa, per se, que su gestión vaya ser un desastre, pero las dudas son enormes y justificadas para los memoriosos, que recuerdan su paso por el primer gobierno aprista, pletórico de corrupción y con una inflación suficiente como para ser borrados del Atlas mundial. Ese es el ‘karma’ que perseguirá al cualquier aprista, y los suspicaces, que son los más, temen que este sea el principio del fin del cambio prometido. Temen que el copamiento de apristas en el Gobierno esté a la vuelta de la esquina y con ello la vuelta al pasado.